Resumen
La Corte Suprema de Estados Unidos anuló los aranceles “recíprocos” que la administración Trump había impuesto bajo la (IEEPA), limitando el alcance del poder presidencial en materia comercial y reconfigurando el riesgo regulatorio para quienes operan con ese mercado.
En esta noticia analizamos qué ocurrió, por qué es jurídicamente relevante, qué alternativas legales podría activar el gobierno y cómo este precedente impacta la planificación arancelaria y estratégica de los negocios colombianos que exportan o proyectan hacerlo.

Un giro inesperado en la política comercial de EE. UU.
La política arancelaria de Estados Unidos acaba de recibir un freno institucional que reconfigura el riesgo regulatorio para quienes comercian con ese mercado.
En un fallo con alto impacto para la política comercial global, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló los aranceles amplios que el presidente Donald Trump había impuesto invocando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
La decisión no solo redefine los límites del poder presidencial en materia arancelaria, sino que envía una señal directa a los mercados internacionales y a los operadores de comercio exterior.
Además, es importante precisar que la decisión no implica, por ahora, la aplicación inmediata de un nuevo esquema arancelario. El gobierno aún evalúa las vías legales disponibles y cómo proceder tras el fallo. En consecuencia, el escenario sigue en revisión institucional, mientras la administración define si recurrirá a otras bases jurídicas para sostener o reformular su estrategia comercial.
La Corte Suprema pone fin a los aranceles de emergencia
El 2 de abril, en lo que denominó el “Día de la Liberación”, Trump anunció aranceles “recíprocos” contra la mayoría de los socios comerciales de EE. UU., argumentando una “emergencia nacional” derivada de los déficits comerciales y otros factores geopolíticos.
No obstante, la Corte Suprema de Estados Unidos concluyó que el presidente se excedió en su autoridad constitucional. Recordó que la facultad de imponer impuestos y aranceles corresponde al Congreso y no al Ejecutivo, y precisó que la (IEEPA),históricamente utilizada para sanciones económicas y congelamiento de activos, no constituye una autorización clara para gravar importaciones.
La relevancia institucional del fallo fue subrayada por Steve Vladeck, profesor del Centro de Derecho de la Universidad de Georgetown, quien afirmó que se trata de “una derrota abrumadora” para Trump, tanto en la cuestión jurídica concreta como en la posibilidad de utilizar de forma amplia estatutos como la IEEPA para rediseñar la política comercial.
En términos prácticos, el mensaje para el comercio internacional es claro: la política arancelaria estadounidense vuelve a estar sujeta a límites jurídicos formales y a un mayor control institucional, reduciendo la discrecionalidad presidencial en este frente.
¿Qué cambia realmente? Impacto económico
Según estimaciones del Modelo Presupuestario Penn-Wharton, los aranceles basados en la IEEPA habrían recaudado más de USD 175.000 millones. La decisión abre la puerta a posibles devoluciones y litigios por parte de empresas afectadas.
Además, el fallo introduce tres implicaciones estratégicas:
- 1Revisión de acuerdos internacionales y compromisos comerciales negociados bajo presión arancelaria.
- 2
Mayor litigiosidad internacional, especialmente por reclamos de reembolso.
- 3
Reconfiguración del riesgo regulatorio para importadores y exportadores que operan con EE. UU.
¿Fin de la estrategia arancelaria de Trump? No del todo.
El fallo limita un instrumento, pero no desactiva la estrategia comercial. La Corte Suprema de Estados Unidos anuló el uso de la (IEEPA) como fundamento para imponer aranceles generalizados; sin embargo, la administración Trump aún dispone de otras herramientas legales.
Entre las alternativas posibles están:
Esto quiere decir que el riesgo regulatorio no desaparece; se reconfigura. Para los operadores de comercio exterior, esto implica mantener monitoreo activo sobre la base jurídica que sustente futuras medidas, ya que el frente arancelario estadounidense sigue siendo dinámico y políticamente sensible.
¿Qué implica para los negocios colombianos?
El reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos confirma que la política comercial puede modificarse por decisión judicial y que los fundamentos jurídicos son tan determinantes como las decisiones políticas. Para los negocios colombianos que exportan o proyectan hacerlo, esto implica incorporar el riesgo arancelario en su planeación financiera, revisar cláusulas contractuales internacionales y anticipar posibles ajustes regulatorios en Estados Unidos.
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