Tendencias de Comercio Exterior en Colombia para 2026

Resumen

Las tendencias para 2026 revelan un escenario internacional más desafiante: nearshoring acelerado, menor crecimiento del comercio global, tensiones geopolíticas que presionan los costos y regulaciones más estrictas en mercados de alto valor. Al mismo tiempo, la IA y la modernización logística en Colombia abren nuevas oportunidades para operar con mayor eficiencia y anticipación.

Frente a este panorama, las compañías que operan en comercio exterior requieren una visión clara de las fuerzas que moldearán el año. En Xemdal examinamos los cambios estructurales y emergentes para identificar las 6 tendencias que tendrán mayor impacto en la operación de comercio exterior de los negocios Colombianos.

Tendencias de comercio exterior en Colombia 2026

Nearshoring: la relocalización acelera y redefine la cadena de suministro

El nearshoring consiste en trasladar procesos productivos, de abastecimiento o de soporte a países cercanos al mercado final. Su propósito es claro: reducir tiempos, optimizar costos y disminuir riesgos, mientras se gana mayor control y resiliencia en toda la cadena de suministro.

Esta estrategia toma fuerza a medida que potencias como Estados Unidos avanzan hacia políticas más proteccionistas y orientadas a la regionalización. Como resultado, América Latina —especialmente países como Colombia, México, Brasil y Perú— se consolida como un punto estratégico para la manufactura, la logística y la diversificación de proveedores.

¿Por qué está ocurriendo?

  • Tiempos de entrega más cortos gracias a la proximidad con los mercados finales.
  • Menor exposición a riesgos geopolíticos y disrupciones prolongadas.
  • Mayor flexibilidad para responder a variaciones de demanda o a emergencias operativas.
  • Acceso a talento calificado en países como Colombia, con una fuerza laboral joven, técnica y competitiva.

En consecuencia, cada vez más organizaciones que antes dependían casi exclusivamente de Asia empiezan a trasladar parte de su producción a la región. El nearshoring se convierte así en una estrategia para ganar estabilidad, agilidad y capacidad de respuesta en un entorno global más incierto.

El comercio mundial se desacelera: 2026 será un año retador

La Organización mundial de Comercio (OMC) proyecta que el comercio global crecerá apenas 0,5% en 2026, una cifra considerablemente menor frente a expectativas previas. Esto confirma que el comercio internacional entra en una etapa más lenta, marcada por mayores barreras y menos dinamismo en los flujos globales.

¿Qué está detrás de esta desaceleración?

  • El impacto acumulado de las políticas arancelarias impulsadas por Estados Unidos durante 2025.
  • Un entorno económico global más frío y con menor inversión.
  • El aumento sostenido del proteccionismo en mercados desarrollados.

Los aranceles dejaron de ser una herramienta coyuntural para convertirse en una característica permanente del sistema comercial. Incluso aliados de Estados Unidos enfrentaron aranceles que afectaron su competitividad y capacidad exportadora.

Este panorama exige que las empresas revisen su estrategia de abastecimiento y sus mercados destino, porque competir en un entorno más cerrado implica operar con mayor innovación, eficiencia y visión de riesgo.

Tensiones geopolíticas: un sistema frágil y altamente interdependiente

El entorno geopolítico continúa siendo uno de los factores más determinantes para el comercio internacional. Las dinámicas entre Estados Unidos, China, Rusia y otros actores estratégicos generan una incertidumbre constante que repercute directamente en la operación diaria de las empresas. Cada ajuste, tensión o decisión diplomática impacta variables claves como:

  • Precios de energía.
  • Valor de materias primas.
  • Inflación global.
  • Política monetaria.
  • Costos logísticos y disponibilidad de transporte.

En un sistema tan interconectado, incluso un shock localizado puede expandirse rápidamente y alterar la estabilidad de los flujos comerciales. A esto se suma una administración estadounidense que mantiene un enfoque volátil y difícil de anticipar en su política exterior.

En este contexto, las organizaciones necesitan operar con una lectura más fina del riesgo y con una cadena de suministro capaz de adaptarse a cambios repentinos. La incertidumbre, más que una amenaza, se convierte en un llamado a fortalecer la inteligencia de mercado y la capacidad de reacción.

La Inteligencia Artificial se acopla más a los negocios (SUB 4)

La Inteligencia Artificial está entrando en una fase decisiva: deja de ser un conjunto de herramientas aisladas y se convierte en capacidades especializadas, diseñadas para resolver problemas críticos de comercio exterior con alta precisión. En 2026 la conversación ya no gira en torno a “explorar la IA”, sino a integrarla de forma estructural en logística, procurement y operaciones para reducir riesgos, anticipar variaciones y acelerar la toma de decisiones.

Las empresas más avanzadas están utilizando IA para elevar su desempeño operativo mediante acciones concretas, no futuristas:

  • Optimizar clasificaciones arancelarias con modelos avanzados que minimizan errores y sanciones.
  • Construir rutas de transporte inteligentes que ponderan costos, clima, congestión portuaria, combustible y tensiones geopolíticas en tiempo real.
  • Incrementar la trazabilidad de contenedores mediante IoT y modelos predictivos.
  • Automatizar documentos aduaneros, atacando el principal origen de retrasos: el error humano.

Según McKinsey, las empresas que integran IA a su operación alcanzan mejoras tangibles:

  • Reducción de costos logísticos: hasta 15%
  • Optimización de inventarios: 35%
  • Mejora del nivel de servicio: 65%

El riesgo no está en invertir demasiado en IA, sino en hacerlo sin un enfoque progresivo. La adopción debe construirse por fases: iniciar con tareas no críticas, validar resultados y avanzar de forma gradual hacia los procesos centrales de la operación. La IA impulsa transformaciones profundas, pero no se implementa de un día para otro; exige precisión, control y una hoja de ruta clara.

Transporte e infraestructura: velocidad, eficiencia y trazabilidad

Colombia inicia 2026 consolidándose como uno de los países más dinámicos en transporte aéreo de carga en América Latina. Bogotá muestra un crecimiento notable en volumen, frecuencias y destinos, impulsado por tres factores clave:

  • una mayor demanda de productos de alto valor,
  • la expansión de rutas internacionales estratégicas,
  • y la adopción de sistemas digitales que permiten trazabilidad, análisis operativo y control en tiempo real.

Al mismo tiempo, el país avanza en el fortalecimiento de su infraestructura portuaria. La entrada en operación de Puerto Antioquia marcará un punto de inflexión: un nuevo nodo logístico que conectará el noroccidente del país con los principales mercados globales, reduciendo tiempos, ampliando capacidades y mejorando la competitividad del comercio exterior colombiano.

Este avance conjunto significa más velocidad, mayor precisión y mejor infraestructura, lo que ofrece a las empresas una oportunidad clara: optimizar su logística y construir cadenas de suministro más ágiles y confiables.

Regulaciones más estrictas: el cumplimiento ya no es opcional

Los mercados desarrollados están elevando sus exigencias de manera acelerada. La Unión Europea implementará en 2026 el CBAM, un mecanismo que aplicará tarifas a productos con alta huella de carbono. Los importadores deberán comprar certificados y declarar emisiones incorporadas en bienes como acero, aluminio, fertilizantes o hidrógeno, descontando únicamente el carbono pagado en origen.

Estados Unidos, por su parte, endurece los estándares de trazabilidad en cadenas agrícolas, manufactureras y mineras. Esto obliga a los exportadores a demostrar no solo calidad, sino cumplimiento ambiental, social y laboral con total transparencia.

En Colombia, el Decreto 659 de 2024 exige la Declaración Anticipada 48 horas antes del arribo, con sanciones y riesgo de abandono legal. Con su implementación prevista para diciembre de 2025 y el primer trimestre de 2026, las empresas deberán fortalecer trazabilidad, documentación y control. En un entorno así, el cumplimiento regulatorio será un diferenciador estratégico para acceder a los mercados más exigentes.

2026 exige preparación

El comercio exterior se mueve hacia un entorno más regulado, más tecnológico y más volátil. Las empresas que prosperarán serán aquellas capaces de leer el escenario, ajustar su estrategia y construir cadenas de suministro más resilientes, eficientes y sostenibles. No se trata solo de reaccionar, sino de prepararse con tiempo, operar con datos confiables y trabajar con socios que garanticen cumplimiento, agilidad y resultados medibles.

En un año que exigirá más control, más visibilidad y más precisión, Xemdal se posiciona como el aliado confiable para acompañar cada paso de tu operación. Desde nuestra unidad de Tercerización en Comercio Exterior te ayudamos a navegar regulaciones, reducir riesgos, optimizar procesos y operar globalmente con seguridad. Y desde Abastecimiento MRO te garantizamos continuidad operativa, insumos de calidad y entregas oportunas para que tu planta nunca se detenga.

2026 no será un año para improvisar. Será un año para trabajar con quienes están preparados. Estamos listos para ayudarte a avanzar.

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