Resumen
La reciente decisión del gobierno ecuatoriano de imponer un arancel del 30% a las importaciones provenientes de Colombia ha encendido una alerta inmediata en el sector empresarial y logístico. Más allá del impacto directo en precios y competitividad, esta medida evidencia la exposición que aún enfrentan muchas compañías ante cambios regulatorios abruptos y tensiones comerciales en la región, poniendo a prueba su capacidad de adaptación y gestión del riesgo.
En esta noticia te contamos por qué surge esta medida, qué tipo de exportadores estan más expuestos, cuáles son sus efectos y cómo los negocios pueden fortalecer su resiliencia comercial.

¿Por qué Ecuador impone este arancel?
La imposición del arancel responde a una combinación de factores económicos, diplomáticos y de seguridad.
Desde el frente político, el presidente Daniel Noboa ha manifestado públicamente su inconformidad frente a lo que considera una colaboración insuficiente de Colombia en el control del narcotráfico y de las bandas criminales que operan en la frontera común. Esta presión interna ha impulsado al gobierno ecuatoriano a adoptar medidas más estrictas como mecanismo de señal política y diplomática.
En paralelo, Ecuador enfrenta un déficit comercial superior a los USD 1.000 millones anuales frente a Colombia, situación que, desde su perspectiva, afecta la sostenibilidad de varios sectores productivos locales. El arancel busca, entonces, proteger su industria nacional y equilibrar su balanza comercial, al tiempo que ejerce presión sobre la relación bilateral.
La medida entrará en vigor el 1 de febrero de 2026, generando un escenario de alta incertidumbre para empresas con contratos vigentes, pedidos en tránsito o compromisos comerciales ya adquiridos, que deberán reaccionar con rapidez para mitigar impactos financieros, logísticos y contractuales.
¿Qué tan expuesta está Colombia realmente?
Antes de dimensionar el impacto del nuevo arancel, es fundamental entender el peso real que tiene Ecuador dentro de la estructura exportadora de Colombia.
Es clave comprender el peso de Ecuador en las exportaciones colombianas para evaluar con precisión la magnitud de esta medida. No se trata únicamente del volumen exportado, sino de la dependencia regional, la composición de los productos y la capacidad de redireccionar mercados.
Andrea Duque
Líder Ejecutiva de Xemdal
Aunque Ecuador es actualmente el sexto destino de las exportaciones colombianas, su participación representa cerca del 3,7 % del total nacional, según cifras del DANE con corte a noviembre de 2025. Este nivel de diversificación le permite a la economía colombiana absorber, a nivel macro, parte del impacto sin generar un choque estructural inmediato.

Sin embargo, el análisis cambia cuando se observa el comportamiento por regiones y por tejido empresarial. Departamentos como Antioquia, Bogotá, Valle del Cauca, Cundinamarca, Bolívar, Atlántico, Caldas y Santander concentran una exposición significativa al mercado ecuatoriano. En el caso del Valle del Cauca, por ejemplo, cerca del 13,4 % de sus exportaciones durante 2025 tuvieron como destino Ecuador, lo que convierte a esta región en una de las más sensibles frente a la medida.
La Cámara de Comercio de Cali ha advertido que más de 400 empresas del Valle mantienen operaciones activas de exportación hacia Ecuador, muchas de ellas en etapas tempranas de internacionalización.
“No estamos hablando solo de grandes compañías. Para muchas pequeñas y medianas empresas, Ecuador es el primer mercado de expansión internacional. Allí inician su proceso exportador y construyen su curva de aprendizaje”, explica Ana María Castillo, directora de Internacionalización de la Cámara de Comercio de Cali.
En síntesis, aunque el impacto nacional es limitado, algunas regiones y negocios dependen fuertemente del mercado ecuatoriano. El mayor riesgo no está en el volumen exportado, sino en la concentración de clientes y mercados.
Impacto operativo inmediato: logística, costos y contratos
Más allá del análisis macroeconómico, el efecto del nuevo arancel ya se está reflejando en la operación diaria de loso negocios. La anticipación de la medida ha generado una carrera por despachar mercancía antes de su entrada en vigor, presionando la infraestructura logística, elevando los costos y tensionando los compromisos contractuales.
En los pasos fronterizos, especialmente en el puente internacional de Rumichaca, se evidencian congestiones, demoras y una alta saturación de transporte. Empresas transportadoras reportan un incremento acelerado en la demanda de camiones, lo que ha derivado en un aumento de hasta el 20 % en los fletes en apenas 48 horas. La urgencia por movilizar carga ha reducido la capacidad de negociación y ha encarecido la cadena logística en un corto período de tiempo. Para muchas compañías, especialmente las de menor tamaño, absorber estos incrementos resulta financieramente inviable sin ajustes inmediatos.
En términos prácticos, el impacto ya no es una proyección futura: se traduce en mayores tiempos de tránsito, sobrecostos logísticos, tensión en la capacidad operativa y una mayor exposición al riesgo contractual. Los negocios que no revisen rápidamente sus condiciones comerciales y su planificación logística podrían enfrentar afectaciones directas en su flujo de caja y continuidad operativa.
¿Quiénes están más vulnerables y en qué sectores se concentra el impacto?
Aunque el arancel impacta a todo el ecosistema exportador, no todas los negocios enfrentan el mismo nivel de exposición. El mayor riesgo se concentra en aquellas compañías con alta dependencia del mercado ecuatoriano, baja diversificación comercial y limitada capacidad financiera para absorber incrementos abruptos de costos.
Los pequeños y medianos exportadores son particularmente sensibles. Muchas de estaoso negocios dependen de uno o pocos clientes en Ecuador, operan con márgenes ajustados y cuentan con menor capacidad de negociación logística y financiera. En este contexto, cualquier variación en aranceles, fletes o tiempos de entrega puede comprometer su liquidez, frenar operaciones o incluso obligar a suspender envíos de manera temporal.
A esta vulnerabilidad por tamaño se suma la exposición sectorial. Los productos con alta rotación, bajo margen o fuerte competencia regional tienden a sentir el impacto con mayor rapidez en su estructura de precios y competitividad. Entre los sectores más expuestos se encuentran:
Para estos negocios, el arancel no solo afecta el precio final, sino también la planeación comercial, la estabilidad de contratos y la sostenibilidad de relaciones con clientes en destino.
El efecto dominó del nuevo arancel
El impacto del nuevo arancel no se limita exclusivamente a las exportaciones colombianas. Ecuador también enfrenta efectos indirectos relevantes, especialmente en un frente estratégico: el energético. Actualmente, cerca del 10 % de la energía que consume Ecuador proviene de Colombia, lo que convierte esta relación en un vínculo crítico para la estabilidad del sistema eléctrico del país vecino.
Analistas económicos advierten que una afectación prolongada en esta relación comercial podría generar presiones sobre sectores productivos y sobre el costo de la energía, un insumo transversal para toda la economía. En este escenario, las tensiones comerciales no solo impactan a los exportadores, sino que pueden trasladarse a consumidores finales, inflación y competitividad regional.
A este contexto se suma el riesgo de una escalada bilateral. Colombia ha anunciado su intención de imponer aranceles del 30 % a cerca de 20 productos ecuatorianos —entre ellos madera, conservas y aceite de palma—, lo que podría intensificar la confrontación comercial y ampliar el impacto para ambos mercados.
Otro efecto colateral relevante es el incremento del riesgo de informalidad y contrabando en zonas fronterizas. Cuando las brechas arancelarias aumentan, los incentivos para el comercio ilegal tienden a crecer, afectando la competencia leal, el recaudo fiscal y la seguridad de las cadenas de suministro.
¿Qué hacer ahora?
Desde el sector gremial, Analdex ha insistido en que la solución debe ser el diálogo diplomático:
Esta confrontación arancelaria debe solucionarse pronto, a través del diálogo y la diplomacia, ya que acá no hay ganadores, los grandes perdedores son los consumidores de ambas naciones. De nuestro lado, son cerca de 2.700 empresas que llegan al país vecino, con una oferta diversificada. Debe haber una mesa de trabajo que revise los irritantes que haya de ambos lados, para que no entren en vigor estos impuestos
Javier Díaz
Presidente de Analdex
Pero, desde la perspectiva empresarial, la estrategia debe ser la resiliencia operativa.
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